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Carta dirigida al Ministro de Justicia Alberto Ruíz Gallardón.


Ahora que es usted Ministro de Justicia y por el caso de Alzira no le será desconocida la epilepsia, no estaría mal intentar (o por lo menos replanteárselo) modificar parte de la jurisprudencia española sobre la epilepsia. Básicamente, porque los que padecemos la enfermedad, no vamos por ahí matando a gente, ni somos peligrosos ni cuando nos da una crisis podemos meternos en el carril contrario, seguir conduciendo y ni cosas por el estilo. Tenemos una enfermedad que en la mayoría de los casos es crónica como lo pueda ser una diabetes y la gran mayoría (alrededor del 70-75%) estamos controlados con la medicación. Es decir, la enfermedad no nos supone (no debería) trauma alguno. Si se pregunta qué es del otro porcentaje, se lo digo: gente con crisis más o menos frecuentes (desde 2 y 3 al día a crisis mensuales), de los cuales, a los adultos  no les está permitido conducir (el período sin permiso varía según el tipo de crisis de epilepsia) y los niños evidentemente no pueden conducir. O nunca podrán hacerlo. Entre otras cosas por padecer epilepsias como el Síndrome de West, Síndrome Dravet, epilepsias que cursan con más de 300 crisis por día, suelen ir acompañadas de retraso cognitivo, en algunos de autismo y parálisis cerebral. Como suele decirse “una imagen vale más que mil palabras”. Le invito a que pase por el Hospital infantil Niño Jesús de Madrid y le enseñen la unidad de epilepsia y conozca qué es la epilepsia catastrófica y la vida de estos críos.

Nosotros, los verdaderos enfermos, en ocasiones tenemos que pagar un seguro de coche 3 veces más caro, por estadísticas somos los que menos accidentes tenemos (aparte de la enfermedad, apenas podemos beber alcohol) y algunos de nosotros no nos atrevemos ni a conducir. Sinceramente, creo que no podría dormir tranquila por la noche si sé que por mí ha fallecido otra persona. Yo soy una de esas que “notan” cuando va a tener la crisis y sinceramente, me daría tiempo a dar un frenazo en seco o desviarme 2-3 segundos del carril por donde voy, nada de hacer malabarismos con el volante.

La epilepsia es la aparición de crisis "sin motivo aparente". Quiero decir, la epilepsia no surge tras cometer un asesinato (ya ha habido quien la alego para intentar justificarse) o después de haber causado un accidente de tráfico. Esto, poner de excusa la enfermedad es algo que ya advertían los médicos quienes decían:"el verdadero enfermo oculta la enfermedad por el rechazo que genera, se aparta para evitar que le vean. Aquel mentiroso que solo intenta abusar y encontrar su propósito dirá en alto que padece la enfermedad". Las crisis en la mayoría de las ocasiones surgen cuando menos te lo esperas: en la ducha, dormida, con amigos, en clase, en el trabajo, en la calle, en un probador, o te caes encima de una estufa y te quemas toda la espalda. Y mire usted por donde siempre es la epilepsia y no otra enfermedad la que aparece en el código penal y a la que goza de una reputación que si usted o algún pariente cercano supiera qué es la epilepsia, hubiera presenciado una convulsión y visto como se pierde la conciencia, se puede rebotar del suelo como un balón de baloncesto, cagarse y mearse, se replantearía usar la epilepsia para indultar a un kamikaze al volante y a todo al que se intenta aprovechar de una enfermedad.


Miriam Sánchez García.

Autora de la web.

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