Riegos de accidentes del niño epiléptico en el ámbito escolar

En realidad no hay argumentos sólidos que puedan justificar el rechazo del niño epiléptico, una vez superado el miedo a que el niño sufra un accidente Y salvo la creencia popular, un niño con epilepsia no es diferente al resto de los compañeros.

El riesgo de muerte en niños epilépticos, por causas directamente ligadas a la epilepsia, es estadísticamente insignificante y cuando se dan, no es en el ámbito escolar.

-Las muertes súbitas por asfixia durante una crisis aislada son excepcionales (en crisis nocturnas, siendo la causa habitual de la asfixia la almohada o el vómito);
- La posibilidad de muerte por estatus de mal epiléptico no aparece de forma súbita, sino después de horas o días de sufrir convulsiones y, por  tanto, fuera del ámbito escolar ya que, lógicamente, después de la primera crisis o al comienzo del estatus convulsivo el niño recibe asistencia médica;
- La posibilidad de sufrir lesiones mortales durante la crisis, es mínima. Lo más que puede ocurrir es un traumatismo si el alumno se cae y requerir atención médica, pero romperse un brazo dista mucho de ser una lesión mortal. Otro dato que hay que señalar, es que la mayoría de las crisis que cursan en la infancia son 'ausencias', de duración aproximada 10- 15 segundos, donde el paciente queda parado y después retoma lo que estuviera haciendo. Las convulsiones no suelen ser típicas en la infancia y en caso de  serlo, es suficiente saber cómo actuar, intentar tumbarle y evitar que se golpee la cabeza, no meterle nada en la boca y dejarle descansar tras la crisis. 

Es necesario señalar que hay epilepsias muy graves e invalidantes por la frecuencia de las crisis, donde estos pacientes van a presentar 'crisis acinéticas' o caída de la cabeza, siendo más fácil golpearse la misma contra una mesa, estos crios precisan cascos para evitar los golpearse frecuentemente. Este tipo de crisis es más habital en Síndrome Lennox-Gastaut, Síndrome Doose y estos crios suelen requerir educación especial. Pero son casos graves y la frecuencia de estas epilepsias es muy pequeña.

El deporte, como ya hemos señalado,  no es un factor de riesgo para la epilepsia, y prohibirlo no aporta nada positivo al alumno. Si un crio tiene una crisis jugando al fútbol, la hubiera tenido igual si hubiera estado leyendo un libro o escuchando  música.  Y los deportes contraindicados como puedan ser el paracaidismo, o el buceo no se realizan en época escolar.

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