Síndrome de Juberg-Hellman o Epilepsia restringida a niñas con o sin retraso mental

También denominada EFMR (Epilepsia restringida a niñas con o sin retraso mental, es una epilepsia que se da en niñas y que presentan problemas de aprendizaje, retraso mental y/o problemas en el desarrollo (autismo, comportamientos agresivos, etc.). Se la asocia al gen PCDH19.
Historia EFMR fue descrita en una sola familia en Norte América en tres informes consecutivos (Juberg y Hellman, 1971; Fabisiak y Erickson, 1990;. Ryan et al, 1997). El síndrome de esta familia se caracterizaba por la aparición de convulsiones en la infancia en niñas normales que posteriormente mostraban una regresión del desarrollo, con discapacidad intelectual que iba de leve a profunda. El trastorno tiene un patrón de herencia atípico, está considerada como dominante ligado al cromosoma X con portadores varones, donde las mujeres se ven afectadas y los hombres transmiten la enfermedad, los hombres encontrados tienen normalmente un fenotipo normal. El modo de herencia es una característica clave para el diagnóstico, pero difícil de reconocer, si no hay varias generaciones de miembros de la familia que muestren a mujeres afectadas. El locus de la enfermedad en la familia reportada fue mapeado en el Xq22 (Ryan et al., 1997). Esta epilepsia aún no tiene un nombre asignado según de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE).
Pertenece al grupo de Epilepsias idiopáticas pero actualmente no hay ninguna otra clasificación por parte de la Comisión Internacional de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), se sabe que es una epilepsia ligada al cromosoma "X" y es una forma extraña de herencia, puesto que lo portan los padres, pero lo padecen las hijas. Aunque ya se han dado algunos casos de varones afectados. La epilepsia EFMR se desarrolla por un mal funcionamiento de la Proteína PCDH19 (protocadherin 19) 2 las cadherinas de las que la PCDh es una estructura similar son proteínas de adhesion celular en este caso dependientes del calcio.
Por tanto no es una canalopatía su etiopatogenia y su fisiopatología (causa y mecanismos por los que se produce el daño) son diferentes aunque la sintomatología sea tan parecida que muchas niñas EFMR estarán en estos momentos diagnosticadas como Dravet con SCN1A negativo.
Cuadro clínico. Se sabe que se da con mucha más frecuencia en niñas, se ha asociado a convulsiones febriles o postvacunales en la primera etapa de la vida, antes de los tres años. Se sabe que las vacunas pueden ser el detonante (no la causa) de las convulsiones especialmente la vacuna de la tos ferina-difteria-tétanos. La evaluación clínica está en base al estudio realizado por ahora a 58 individuos, el estudio clínico fue realizado con cuestionario validado (Reutens et al., 1992) 4 tipo sobre las convulsiones, un examen neurológico y una revisión de estudios de EEG  y pruebas de imagen (TC y RM), veintisiete mujeres afectadas tenían una media de inicio de la crisis de 14 meses  por lo general se presentan con convulsiones. Todos tenían ataques convulsivos en algún momento, con fiebre en un 63% de los casos. Varios tipos de ataque se produjeron con crisis tónico-clónicas (26), tónico (4), parcial (11), ausencias (5), atónicas (3) y mioclonías (4). Las convulsiones cesaron a una edad media de 12 años.
Progreso en el desarrollo, es diferente en cada individuo, fue: normal (7), niños que siempre tuvieron retraso (4), evolución normal seguida de una regresión (12). El desarrollo posterior es igualmente es variable pues va desde una inteligencia normal a una discapacidad intelectual grave, con un 67% de las mujeres con inteligencia límite (border-line).
Se encontró trastornos asociados como: Trastornos Autistas (6), trastorno obsesivo (9) y características agresiva.
Los EEG mostraron anomalías epileptiformes generalizadas y focales. Cinco padres portadores de la enfermedad tenía tendencias obsesivas. Se confirmó la Vinculación con el cromosoma Xq22. Los investigadores llegaron a la conclusión de que EFMR es un distintivo, no reconocido hasta ahora de un síndrome familiar donde las niñas presentan convulsiones en la infancia, a menudo asociada con la deficiencia intelectual y rasgos autistas. En una familia de las estudiadas se encontró que dos los varones tuvieron convulsiones febriles.  Lo más característico de la epilepsia EFMR es que en algunos cuadros tienen episodios con muchas convulsiones,  en los episodios se tienen muchas convulsiones de corta duración en un corto periodo de tiempo, otras dos características comunes de esta epilepsia es que comienza con un difícil control de las crisis y como reacción a vacunas.
Genética del EFMR. El patrón de herencia única, con la transmisión de los varones es sorprendente. El reconocimiento clínico es sencillo en las familias múltiples por el patrón de herencia única, sin embargo, este trastorno se debe considerar en familias más pequeñas, donde solo las mujeres tienen ataques epilépticos de comienzo en la infancia, en particular en aquellos a los que se asocie un retraso en el desarrollo. El diagnóstico positivo del PCDH19 se hace con un análisis genético.
Tratamiento.
Se utilizan los antiepilépticos (FAES) que hay actualmente y en gran parte de los casos se controlan las convulsiones. Si la niña presenta retraso intelectual, rasgos autistas o problemas de comportamiento es recomendable la atención temprana.
Investigación. El equipo del Centro de Investigación de epilepsias y el Departamento de Medicina de la Universidad de Melbourne, están trabajando en una molécula para conseguir un remedio contra la enfermedad. El pasado 26 de mayo de 2011 han patentado un Método de diagnóstico y un tratamiento para el EFMR que podría en un futuro servir para el tratamiento de la enfermedad. El objetivo es buscar no sólo para las crisis epilépticas, sino también para los distintos problemas de desarrollo, para ello la farmacogenética puede en un futuro dar frutos en el futuro. Hasta el experimento de Dr. Adrian Bird en ratones, se suponía que todas las encefalopatías que cursaban con deterioro cognitivo o neurodegenerativo eran irreversibles, sin embargo el Dr. Bird demostró que puede que no siempre sea así, en el experimento se bloqueó la proteína MECP2 y con lo que los machos murieron y las hembras desarrollaron el síndrome Rett en ratones (convulsiones, problemas cognitivos y psicomotrices, problemas respiratorios, etc.) cuando el investigador revirtió la situación y dejó que la proteína MECP2 funcionara y los ratones volvieron a desarrollar sus capacidades. Esta investigación ha revolucionado el modo de entender algunos síndromes genéticos que cursan con deterioro neurológico o intelectual.
Incidencia en la población. Está clasificada como una enfermedad rara, pero su incidencia real puede ser mucho mayor de lo que se piensa, actualmente no existen estudios epidemiológicos que recojan la incidencia de este síndrome, para la confirmación se requerirían estudios genéticos entre la población epiléptica. A este problema se une que es una enfermedad de nuevo descubrimiento y no es lo suficientemente conocida por los profesionales de la salud.
Prueba diagnóstica. Se realiza si se sospecha que la persona tiene alguno de los síntomas de la enfermedad, se recomienda realizar en todos los casos que el neurólogo haya sospechado el Síndrome de Dravet (el GEN SNC1A) y el resultado del test genético haya dado negativo. La prueba diagnóstica se puede hacer mediante extracción de sangre o saliva de la persona afectada y de sus familiares más directos. Está especialmente recomendada en niñas que hayan sufrido convulsiones en serie, convulsiones después de la administración de vacunas y/o hayan sufrido alguna regresión. La prueba se analizará en un laboratorio especializado en Genética Molecular por solicitud del neurologo. Las pruebas genéticas tienen un alto coste económico por ello se prescriben en casos muy puntuales.
Inmunización (Vacunas). En algunos síndromes epilepticos las vacunas puedan provocar crisis especialmente la DPT o DPTa (difteria, tos convulsa y tétanos), cabe resaltar que la vacuna es el detonante pero no la causa. Se sabe que no hay una correlación entre las vacunas y la evolución posterior del niño. La recomendación general es vacunar especialmente si las crisis están controladas, sin embargo el médico sopesará la vacunación (riesgos y beneficios) una vez establecido el diagnóstico del EFMR, Dravet o en niños con enfermedades neurológicas que alguna vez hayan presentado una reacción grave a una vacuna. Es importante valorar muy bien los riesgos pues la decisión de no vacunar dejará al niño desprotegido de enfermedades graves que en algunos casos pueden provocar la muerte o secuelas irreversibles.
Las convulsiones, desarrollo posterior de autismo y la regresiones en niños con EMFR, S. de Dravet u otras encefalopatías están más relacionadas con la carga genética que con las propias vacunas, sin embargo si el médico desaconsejara la vacunación el niño estaría protegido por la inmunidad de grupo siempre y cuando el grupo que rodea al niño esté vacunado, por eso no está justificado que personas que desaconsejen la vacunación a de forma general. Las vacunas son protectoras ante enfermedades epidémicas y no vacunar a un niño de forma injustificada es una irresponsabilidad personal y social pues pone en riesgo serio su salud y el de las personas que por una razón justificada no pueden vacunarse.

 

 
   
   
   
   
   
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