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Electrodos invasivos y semi-invasivos
Los electrodos semi-invasivos (electrodos del foramen oval y los esfenoidales) recogen la actividad de la región mesial temporal pueden dejarse fijos por varias semanas sin efectos adversos. Son particularmente útiles cuando existe sospecha de crisis originadas en la amígdala o el hipocampo. Su implantación bilateral está indicada en epilepsias temporales o en epilepsias extratemporales.


Los electrodos esfenoidales se colocan en planta y para ello puede utilizarse anestesia local. El uso de electrodos foramen-oval requiere anestesia general y van a quedar a escasos milímetros de la amígdala y el hipocampo. Ambos electrodos van a recoger la actividad de la región mesial temporal y  pueden dejarse fijos mientras se realiza el video-eeg. 
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Los electrodos invasivos pueden ser de dos tipos: superficiales o subdurales y profundos. Los electrodos subdurales son útiles para planificar una resección efectiva y segura en pacientes con una región epileptógena cercana a la corteza funcional. Estos electrodos son implantados bajo observación directa mediante una craniotomía (mantas de electrodos) o mediante trépanos (tiras de electrodos). La estimulación eléctrica permite realizar un mapeo cortical funcional y localizar las relaciones entre el foco y las diversas estructuras vecinas. Es decir, son estudios que  van  a permitir hacer un mapa exacto de las áreas cerebrales, permitiendo ver las zonas que se pueden extirpar y las zonas con áreas primarias como el lenguaje, el habla, que hay que perservar. 
A todos estos electrodos intracraneales se puede asociar un registro de video al registro electrofisiológico, con el fin de estudiar las correlaciones electroclínicas durante las crisis. El registro dura el tiempo necesario para captar varias crisis espontáneas.  Con el uso de electrodos subdurales, el cerebro puede ser estimulado eléctricamente con corrientes eléctricas suaves  para  activar y estudiar ciertas áreas del cerebro. Se van a poder estudiar las zonas implicadas en el lenguaje, el movimiento y otras funciones importantes.
Por ejemplo, si se activan determinados electrodos  situados en la zona que controla el movimiento, el  paciente puede notar sacudidas en una mano o miembro. Si se activa una zona que controla el habla y el paciente está hablando, tendrá problemas para hablar.   De esta manera se estudian las zonas donde se originan las crisis,  si esas zonas son primarias y cumplen una función importante como puede ser el habla o el movimiento, se estudian las zonas que pueden ser extirpadas y las zonas que deben ser protegidas ( como el habla, zona que controla el moviento) durante la intervención quirúrgica.Los principales riesgos de electrodos subdurales son la infección (lo que aumenta durante el uso prolongado, especialmente después de 6 a 8 días) y hemorragias.
Hay información más detallada de estos electrodos, su colocación, vídeos e imagenes que si bien pueden herir la sensibilidades, pueden resultar muy esclarecedores para entender su funcionamiento y utilización.

En la misma intervención que retiran las redes se procede a la intervención quirúrgica - si ésta es posible-.  El uso de estos electrodos dependerá de los resultados con los electrodos no invasivos, es decir, no siempre será necesario su utilización.