E-mail Imprimir
Aprendizaje  y memoria

El aprendizaje y la memoria son procesos correlacionados capaces de sufrir modificaciones en función de los estímulos ambientales.

Los dos procesos tienen una relación íntima.
El aprendizaje es el proceso gracias al cual los seres humanos y los animales adquirimos conocimientos sobre el ambiente que nos rodea.
La memoria sería la capacidad del individuo de retener y utilizar informaciones de diferentes maneras y en diferentes períodos.
Generalmente, estos sucesos son complejos, lo que hace que los sistemas de memoria utilicen un proceso de selección y permitan solamente la adquisición de aspectos relevantes. El sistema de la memoria está integrado por tres procesos básicos:

1. Codificación de la información. Proceso en donde se prepara la información para que se pueda guardar. La información puede codificarse como una imagen, sonidos, experiencias, acontecimientos o ideas significativas.



Las circunstancias que rodean este momento resultan fundamentales para el éxito o fracaso de la memoria. Es importante en este procesos inicial, la atención, la concentración y el estado emocional del sujeto.

2. Almacenamiento de la información. Esta etapa se caracteriza por el ordenamiento, categorización o simple titulación de la información mientras se desarrolla el proceso en curso (proceso perfuncional). Esto requiere tanto como de una metodología como de estructuras intelectuales que ayuden a la persona a clasificar los datos.
Una vez que codificada la experiencia y almacenada por cierto tiempo, ésta se presenta de manera automática. El almacenamiento es un sistema complejo y dinámico que cambia con las experiencias a las que el sujeto es expuesto.

3. Evocación o recuperación de la información. Es el proceso por el cual recuperamos la información. Si ésta ha sido bien almacenada y clasificada será más fácil localizarla y utilizarla en el momento en que se solicita.

Tras la adquisición, estos sucesos se almacenan por algún tiempo, que puede oscilar entre segundos y muchos años. Este fenómeno se denomina ‘retención’. En cuanto al tiempo de retención, podemos clasificar la memoria en memoria de corta duración y de larga duración.

- La memoria de corta duración, posee una capacidad de retención de segundos, minutos u horas. Se sitúa en el momento presente, lo que garantiza su secuencia lógica.

- La memoria de larga duración,
se extiende a horas o días y es responsable, principalmente, de la historicidad del individuo. Las investigaciones recientes indican la existencia de dos tipos de memoria capaces de sintetizar el proceso de almacenamiento de la información: memoria declarativa y no declarativa.

- La memoria declarativa. Sería aquella capaz de ‘retener’ números, hechos, acontecimientos y otras situaciones conscientes; por este motivo, también se denomina ‘memoria explícita’.
- La memoria no declarativa. Se encarga de informaciones más subjetivas, como la sensación de miedo que afecta a la amígdala y el aprendizaje de las habilidades motoras, los hábitos y comportamientos. Ese tipo de almacenamiento se denomina ‘memoria de procedimientos’ y se recupera de manera inconsciente: por ejemplo, una vez se ha aprendido a ir en bicicleta y se codifica este hecho, sólo se podrá demostrar con la realización específica de dicha tarea. La memoria no declarativa, frecuentemente denominada ‘memoria implícita’, es el resultado de la experiencia adquirida a lo largo del tiempo por el individuo.

¿Qué es realmente un problema atencional en el niño? Hace referencia a la amplitud atencional, es decir, la cantidad de información que el niño puede procesar al mismo tiempo y a la intesidad atencional, es decir, a la capacidad para mantenerse sobre la tarea, respondiendo a sus demandas. La amplitud define una función de selección o focalización (atendemos a un estímulo objetivo dejando de lado todo lo que en aquel momento es irrelevante) y otra de cambio u oscilación (poder atender a varias tareas o estímulos a la vez), mientras la intesidad se refiere a la capacidad de mantenerse vigilante, alerta o activado. Podemos decir que el diagnóstico de trastorno por déficit de atención hace referencia a un niño con una capacidad cognitiva general dentro de la normalidad, pero que tiene problemas para detectar los estímulos relevantes, comete errores por descuido, se distrae fácilmente, parece no escuchar, tiene dificultades para seguir instrucciones y tiene problemas para mantener la concentración en tareas repetitivas de larga duración.

   
You are here: Neuropsicología Memoria