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Cómo vive un adolescente la epilepsia
Las epilepsias de inicio infantil que persisten durante la adolescencia constituyen un grupo en el cual la epilepsia  -se supone-  se ha tenido tiempo de asumir el carácter de enfermedad crónica; al menos en teoría. Aunque lo cierto, es que no es raro encontrar a pacientes en edad adolescente (aun estando libre de crisis), que lo único que saben de su enfermedad es que precisan una medicación, y que deben seguir un 'ritmo de vida'  y 'prohibiciones' algunas con fundamento y otras sin sentido alguno.
Cualquier enfermedad grave comporta un proceso de aceptación y acomodación.  Esta acomodación implica la aceptación de una cierta pérdida de salud, seguridad, autonomía y libertad.

El período de aceptación es más crítico en la adolescencia, ya debute la epilepsia a esta edad o en la infancia.
El período de negación y de ira suelen ser críticos, y no es raro encontrar casos que tras años de tener un buen control de crisis, éstas reaparecen de forma inesperada. Hay situaciones donde el adolescente se niega a hacerse mayor, - en parte también debido a la sobreprotección familiar que puede haber surgido en la infancia-  y esto conlleva una peor aceptación de la enfermedad y una inmadurez psicológica que puede extenderse a la edad adulta.

Tampoco es raro encontrar a pacientes en edad adulta,  quienes se enteran en esos momentos de que las sensaciones que han padecido a lo largo de su vida son crisis. Hay un tipo de crisis ( crisis parciales simples) donde no hay una pérdida de conocimiento, son sensaciones que solo nota el paciente, y son tan sutiles que pueden pasar desapercibidas.  Y es un dato preocupante: el hecho de que el propio paciente desconozca que las sensaciones que experimenta son crisis y que incluso el propio neurólogo pueda ignorarlas. 


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O  convivir con un efecto secundario molesto para el paciente e incluso desconocer que es un efecto secundario de la medicación se convierte en una situación difícil. 
Un adolescente  que no tiene información sobre su enfermedad  y que en muchas ocasiones se considera 'único' al no conocer a nadie de su edad que padezca su enfermedad se puede encontrar con miedos, rechazos y obviamente sin mucha información que aportar a su círculo de amistades; a esto hay que añadir, que en muchas ocasiones los propios neurólogos aconsejan ocultar la enfermedad por el rechazo que genera.  Otro problema serán los conflictos en la familia debidos - en parte - a una sobreprotección, a veces con fundamento y otras sin sentido alguno. Conflictos donde se puede ver involucrada toda la familia, los padres viviendo una situacuón de angustia/ansiedad por miedo a las crisis, los hermanos pueden ver un trato diferente e incluso desplazamiento. Parece que la epilepsia se asocia a las 'convulsiones',    y parece que   no hay cabida para  nada más.  Por lo tanto, habría que preguntarse sobre  las manifestaciones psicológicas de este adolescente; que en muchas ocasiones conlleva problemas mucho mayores que la propia enfermedad.

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