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La epilepsia puede aparecer en cualquier momento y edad, pero es más frecuente que debute en edad infantil. Por la imprecibilidad de las crisis, los síntomas tan bruscos, en ocasiones alarmantes (una crisis convulsiva aunque breve no suele dejar indiferente a nadie) puede ser un drama para la familia del crio.
No será raro que tras el diagnóstico de la epilepsia, la atención familiar esté dirigida al paciente, ignorando incluso a los hermanos. Aunque comprensible, la sobreprotección es una situación que debe evitarse desde la infancia. En la mayoría de las ocasiones no es posible evitar o intuir las crisis, y la sobreprotección no es la solución a las mismas.
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Sí que hay factores desencadenantes de crisis, o que pueden propiciar que haya una, por ejemplo la fiebre. A su vez, hay que distinguir entre crisis febriles, que acontecen sólo en determinadas edades y no se consideran epilepsia, y epilepsias donde la fiebre va a ser un claro factor desencadenante - por ejemplo en el Síndrom Dravet- donde incluso con décimas, hay crisis. Otro factor desencadenante es el sueño o mejor dicho, la falta de sueño. Pero en general, un crio en edad infantil debería poder llevar una 'vida normal'. 
El olvido de las tomas de la medicación puede ser otro claro factor desencadenante. No es raro que en edad adolescente, ante la ausencia de crisis, se abandone la medicación y aparezcan las mismas. Tanto familiares como el propio paciente tienen que tener información de la importancia de la medicación y de no olvidar las tomas.
La estimulacion lumínica o las famosas luces de las discotecas es bastante infrecuente. Las epilepsias fotosensibles abarcan un 2% de todas. Y si un paciente tiene o no fotosensibilidad se comprueba con el electroencefalograma. Por lo tanto, no es necesario prohibir ir al cine, ver la televisión a oscuras o jugar a videjuegos. Solo aquellos pacientes con fotosensibilidad han de tomar una serie de precauciones, el resto, dentro de una moderación y sentido común, van a poder jugar como el resto de la población.

La práctica de determinadas actividades deportivas no está contraindicada con la epilepsia, de hecho, el deporte colectivo puede ser beneficioso para la integración del paciente. Obviamente hay situaciones (natación, deportes de riesgo)  que requieren supervisión, sobre todo si el paciente no tiene las crisis totalmente controladas, en tal caso el monitor, socorrista, debe conocer la enfermedad, qué hacer ante una crisis, etc., Pero tampoco hay que ser alarmistas, si un crio con epilepsia está jugando al fútbol y tiene una crisis, esa crisis la hubiera tenido en el colegio, en casa o en el cine. No es necesario prohibir 'por si acaso'.
   
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